miércoles, 19 de noviembre de 2008

CONDUCTAS AGRESIVAS Y VIOLENTAS DE LOS JÓVENES EN EL ÁMBITO ESCOLAR

El presente trabajo ha surgido en relación a mis prácticas y observaciones, no sólo en el contexto escolar sino también de la sociedad actual, en la que nos encontramos inmersos. Aunque pueda caracterizar también a otras investigaciones, me parece oportuno señalarlo, para poder dar cuenta a las preguntas en torno a las cuales ha ido delimitándose ésta investigación.

Su recorrido, pretende humildemente tratar temas de preocupación que fueron emergiendo a lo largo de la historia de la educación, los cuales no podemos ni debemos estar exentos.

Como el título de este trabajo lo señala: “Problemas de conducta agresivas y violentas en los alumnos adolescentes del Colegio Polimodal Hipólito Yrigoyen”. Comencé a plantearme diversas interrogantes referentes al surgimiento de la agresividad en general, si lo ha hecho naturalmente, frente a qué situaciones se presenta, además si son necesarios los brotes de agresividad para el desarrollo cognitivo del alumno adolescente. Y desde la mirada de la teoría autopoiética me preguntaba si algunos alumnos podrían regular su agresividad mejor que otros, si las conductas reguladas pueden llegar a autorregularse, entre otras.

En gran medida estas preguntas fueron las guías que marcaron el recorrido de ésta investigación mixta. Tales planeamientos me llevaron a atravesar lecturas y concepciones acerca del sujeto y la subjetividad que habían sido clave en la información rescatada.

Al mismo tiempo me pareció necesario explorar las opciones teóricas a partir de las cuales pudiera ser discutido el espacio disciplinar lleno de tensiones, potencialidades y sus vinculaciones con las prácticas institucionales.

En ésta búsqueda exhaustiva me encontré con investigadores procedentes de diversos lugares, así como también de diversas disciplinas, como la psicología, la sociología, la pedagogía y las ciencias jurídicas, para brindar una mirada que me ayuden a poner en palabras aquellas situaciones diarias que muchas veces no sabemos como manejar los docentes en general. De este modo intento abordar el análisis que la complejidad problemática requiere.

Como primera aproximación se debe tener en claro que antes de hablar de violencia. Se tiene que tener en cuenta e indagar los factores que la originan.

Históricamente, desde el punto de vista religioso encontramos al comienzo de la humanidad misma hechos de violencia. Luego en el libro de Génesis en el capítulo 6 encontramos “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (vers. 5), “Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia” (vers. 11). (Cita extraída de la Sagrada Biblia Versión Reina-Valera 1960)

Por otro lado desde el punto de vista de la catedrática Isabel Fernández (psicológico) explica que el factor agresividad es sólo uno de los componentes de naturaleza biosocial, el cual permite al hombre modificar los procesos de aprendizaje, así como también modificar los patrones heredados.

“En definitiva… el aprendizaje del domino de la propia agresividad y la de los congéneres resulta necesario para lograr un buen desarrollo social”…


“…más allá de la agresividad natural y de la aceptación de que vivimos en permanente conflicto con nosotros mismos y con los demás, está violencia: comportamiento de agresividad gratuita y cruel, que denigra tanto al agresor como a la víctima.” Sin embargo la violencia no debe argumentarse a partir de dicha agresividad natural, pues son conceptos distintos.

Como ser racional el hombre debe aprender a dominar la propia agresividad y la que otros manifiestan.

De ninguna manera la violencia es natural, sino que, se ha manifestado desde los orígenes de nuestra historia.

En el ámbito escolar se encuentran los alumnos como grupos de iguales que conviven el día a día en la institución, donde el aprendizaje social tiene lugar. Por lo que se ajustan a pautas de comportamiento específicas y actitudes de pertenencia a un grupo de referencia, cuando distan de la prudencia y la moralidad se podrían convertir en un proceso peligroso para la socialización. En dicho ámbito convergen los modelos de dominio-sumisión, donde el alumno/a se encuentra indefenso ante el o los compañeros que se crean más fuertes o más hábiles que él.